Sobre el VIH

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) se caracteriza por dañar las células del sistema inmunológico y, en los estados más avanzados de la infección, es el causante del desarrollo del Sida. Se puede transmitir por las relaciones sexuales vaginales, anales u orales, la transfusión de sangre contaminada o el uso compartido de jeringuillas, así como de madre a hijo durante el embarazo, el parto y la lactancia. 

El VIH fue identificado entre 1981 y 1986, período en el que se consiguió aislar, desarrollar un test de detección y obtener el primer fármaco para tratarlo, el AZT. 

Hasta 1996, la enfermedad se extendió y llegó a una mortalidad del 95% de los infectados, pero aquel año el descubrimiento del tratamiento antiretroviral hizo que se redefiniera el Sida como una enfermedad crónica y no mortal. En este sentido, es importante tener en cuenta que, a día de hoy, la infección por VIH no tiene cura; los tratamientos actuales únicamente dificultan la multiplicación del virus y solamente son eficaces si se toman de la forma indicada. 

Según la Organización Mundial de la Salud, a finales de 2011 vivían con el VIH alrededor de 34 millones de personas en todo el mundo. La zona más afectada es el áfrica subsahariana, donde uno de cada 20 adultos está infectado por el virus. El 68% de la población mundial seropositiva se encuentra en esta región. 

En España, se infectan unas 3000 personas cada año, y se estima que 150.000 viven con el virus. En Cataluña habitan unos 35.000 seropositivos, un 25% de los cuales desconoce su infección.